En pediatría, la mayoría de paros cardíacos fuera del hospital son consecuencia de la asfixia. Por ello, se recomienda realizar maniobras de reanimación que incluyan compresión cardíaca y también respiración asistida, por este orden.

Se recomienda el protocolo C-A-B: compressions-airway-breathing; pues no hay flujo si no se inician las compresiones cardíacas y, además, iniciar la respiración asistida puede consumir un tiempo vital que retrase el inicio del flujo cardíaco.

En aquellos pacientes en los que se sospeche una causa cardíaca debería descartarse la presencia de miocardiopatías, valvulopatías, canalopatías y anomalías de las arterias coronarias.

Dres. Alexis A. Topjian and Robert A. Berg.

Circulation 2012;125:2374-2378.

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